Final Fantasy VII (PSX)


No es fácil ponerse a jugar el FFVII con 12 años de retraso. Llevo toda la vida oyendo hablar de él, de sus personajes, de la muerte de Aeris, la frialdad de Cloud y, en definitiva, de que se trata del mejor juego de la historia y favorito de la mitad del planeta jugón. La otra mitad ama incondicionalmente al Ocarina of Time. Tras jugar el OoT en su momento y el FFVII medio destripado, me posicionaré en medio. Ambos me parecen increíbles, los mejores en lo suyo. Y punto.

Iba con miedo al jugarlo porque las expectativas eran tan altas que fácilmente iba a sentirme decepcionada. Me sabía los puntos fuertes del argumento y lo estaba jugando con retraso. Todo parecía estar en contra, ¡¡¡pero me olvidé de algo!!! vas a jugar una obra maestra, tonta, tiene muchas más armas que tú... ( -.-)~

Finalmente me sorprendió, demostrando que su fuerte argumento va mucho más allá de matar a un personaje con el que te hayas encariñado (y de paso dejándote sin mago blanco en el equipo). Lo que más me gustó fue la historia de Cloud, totalmente inesperada. Además fue muy curioso ver las escenas que pude disfrutar en Crisis Core pero tal como las vieron los jugones la primera vez. Todos los personajes están desarrollados en profundidad y desprenden carisma. En este punto me gusta mucho, y también en su jugabilidad y modo de combate.

En mi equipo llevé a Cloud, Aeris y Red XIII. Cloud no me pareció tan frío como dice la gente, sinó más bien confuso sobre sí mismo y bastante triste. Aeris es muy tierna y a la vez divertida, la típica chica desgraciada pero risueña. Y Red XIII lo llevé porque en un principio pensé que quizá era Angeal xD. Evidentemente no lo es, pero resultó ser el mejor miembro del equipo, con una fuerza implacable. Cuando murió Aeris, Vincent la reemplazó. El diseño del personaje me gustaba y además parecía tener una buena historia detrás. Al final la tuvo, aunque parecía no pertenecerle.

Una de las sensaciones que me dejó es de que había pocas batallas. Aún así, en ningún momento tuve que ponerme a levelear (lo cual se agradece) excepto al final, justo antes de la batalla contra Sefirot. Y si lo hice no es porque fuera extrictamente necesario, más bien porque me ponía nerviosa una batalla tan larga con un enemigo tan lento para realizar sus movimientos. Vamos, puro capricho.
También me encontré ante un mapamundi lleno de lugares secretos y second quests que entiendo encandilaran a los amantes del RPG. Personalmente no es algo que me fascine en especial. Me gustan las second quest pero no me gusta cuando son súper hardcore como matar al Arma que hay bajo el mar. Así que algunas cosas dejé por hacer.

No puedo dejar de mencionar la pésima traducción que recibió el juego en España. He intentado buscar los nombres de las traductoras por Internet para preguntarles qué fue lo que las llevó a ni siquiera saber construir frases con sentido en su propio idioma, por desgracia no hay nada de ellas. Gloria Camino y Laura López-Bonilla son las culpables, sólo he podido saber que esta segunda tradujo un libro sobre natación en 2006. Y nada más.
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