"¿Y si dentro tiene una piedra en lugar del juego?"


Pues no habré oído/leído veces esta frase. Es algo habitual, para los que tiramos por el coleccionismo, tener que escuchar o leer esta frase en más de una ocasión cuando sale a la palestra alguna última adquisición, o vienen visitas a casa, o enseñamos nuestra cole de cositas precintadas. Lo primero que se le ocurre pensar a la gente es que quizá dentro no esté el disco/cartucho, o que esté roto, o que cualquier cosa. En efecto, hay muchos jugones que abren sus juegos nada más llegar a casa para asegurarse de que todo esté en perfecto estado, e incluso lo meten en la consola/PC para comprobar que funcione. Me parece estupendo, of course, cada cual a su manera ^_^

Yo no hago eso. Mis juegos se mantienen precintados hasta el día de estreno. Que luego igual lo juego 2 horas y no me engancha y lo dejo pospuesto por varios años más, pues bueno, no pasa nada. En general, es abrirlo justo antes de estrenarlo y con la intención de darle el vicio merecido =3

Sólo compro juegos precintados de fábrica, y esto tiene dos motivos:
  • Me gusta tenerlos en perfecto estado y estrenarlos yo.
  • Para dejarlo precintado por siempre jamás (casos especiales que no vienen al tema del post).
Pero en líneas generales, todos mis juegos están comprados con la finalidad de ser jugados algún día. Es decir, casi todos tendrán que ser desprecintados en algún momento, quizá mañana, quizá de aquí 15 años. La idea es que, mientras no sean usados, estén intactos.

¿Y a qué viene toda esta parrafada sobre mis hábitos de compra? Pues porque me ha pasado algo de lo que siempre me mofé. Esa idea particular de que te venga una piedra en una caja de videojuego... la verdad, me parecía sumamente absurda. No es que sea imposible, es que es improbable. Y si me pasa, me pasará una vez, dos a lo sumo... y ese día me reiré. Y ese día le haré una entrada en mi blog. Ésta.

Hace meses o años, compré un jueguito de estos cacosos que se compran por pura curiosidad en MM. Creo que costó como 3 o 4 euros, sino no lo hubiera pillado. De pequeñita me hacían gracia los Carmen Sandiego, y nunca llegué a jugar ninguno. No es que me muera por probarlo, pero una tarde random de estas semanas pasadas me dije "venga, voy a ver de una vez cómo son los dichosos Carmen Sandiego". Toda happy yo a abrirlo... ¡y me encuentro la famosa "piedra"! Que no era una piedra, eran una serie de cartoncitos recortados muy meticulosamente y apilados hasta formar el tamaño de un cartuchito de DS. El flipe fue máximo xD.


Ya que el precinto era original de fábrica, imagino que algún trabajador de la cadena de ensamblaje se lo metió en el bolsillo para regalar a sus hijos o vaya usted a saber qué. Es fascinante, en el fondo, darse cuenta de cómo ese incidente que en algún momento del año 2008 sucedió en alguna fábrica de no sé dónde, acabó dando lugar a esta situación en mi casa. No hay juego, hay una pilita de cartoncitos. ¡Encima premeditado!

El siguiente paso fue enviarles un mail a la gente de Mindscape (distribuidor), pero me respondieron -desde la central en Asia- que no podían hacer nada al respecto, pues la filial española que se ocupó de este juego había cerrado sus puertas hacía un año, y ellos no disponían de ninguna copia de la misma versión para reemplazarme. Bueh.

¿Y la conclusión? Esto no va a hacer que cambie mi forma de comprar, desprecintar, ni nada de nada. Ha sido una mala pata puntual con un juego puntual y ahora que ya me ha pasado, sí que sí, es demasiado difícil que me vuelva a pasar. Así que en el fondo me alegro de que fuera con éste y no con un Fire Emblem (U^_^) Y a los niños que, en alguna parte del país, tienen un cartuchito suelto de Carmen Sandiego: A mi salud, chavales.
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