☆Jero: Blogness Returns☆

Dejé el blog abandonado. Lo confieso. De hecho, estuve a punto de borrarlo, pero incluso en los posts que más detesto hay comentarios que no quería perder. Estuve pensando en ponerlo privado, pero entonces la gente haría preguntas. Al final, concluí que lo mejor era no actualizar, así todos pensarían que estaba perezosa, ocupada o que no tenía nada que decir. No era la primera vez que me sucedía algo así. Creo que la otra ocurrió por 2010, aunque en esa ocasión tenía un motivo mucho más concreto, pues sentí todo el peso de la decepción dentro de mí. Al final no pasó nada y seguí con mi actividad habitual. Teniendo en cuenta que Jerohiism nació en 2006, se podría decir que siempre he sido constante. He cuidado mi rincón, lo he alimentado y he volcado todo lo que me gustaba en él.

Pero no hay excusas. Haberme ausentado ha sido irrespetuoso para mi blog. Sentí que yo necesitaba un descanso, pero justamente se trataba de uno de esos momentos de debilidad en que uno debe demostrar lo que le importa. Y yo, en lugar de sobreponerme, dejé que lo aplastasen. Lo abandoné. Es tan cruel como tirar a la calle a tu gato sólo en las épocas en que está insoportable, cuando se pone en celo y no se calla en todo el día. Por dios, ¡qué pesado! Pero no lo tiras por la ventana. Lo haces mentalmente y eso es suficiente para seguir dándole mimitos aunque te tenga con los nervios de punta durante una semana. Y luego se calma y es la bolita de pelo más adorable del mundo.

Sucedió que, un buen día, ya no me sentía identificada con mi blog. No pasó de la noche a la mañana, fue un cambio gradual. Pero fue doloroso porque no lo enfoqué bien. Tendría que haberlo ido saneando, no darle un reset repentino como he hecho. Pero ahora ya no tengo otra, así que Jerohiism renace cual reboot de videojuego. A unos gustará más y a otros menos. Y a los que no guste nada les mandaré maletines para que me pongan nota de 9 igual. La cuestión es que volverá a ser mío y no estará a la merced de los gatos callejeros. Sufrí de envidias, reproches, malas caras, abandonos, críticas,... pero sólo fue así porque yo les di cabida.

Han pasado más de tres meses desde ese momento.

En realidad es poco, así que ahora me resulta difícil seguir con el tono tan serio (U^_^)
(Efectivamente, no había hecho cuentas hasta hace dos líneas... ¡parecía mucho más!)

No ha sido hoy el día crítico. No ha habido ningún hecho puntual que propiciase este regreso. La motivación ha vuelto poco a poco, con pequeños detalles. Un mail de aquella persona que me pregunta por qué no actualizo, una frase de alguien que echa de menos mis posts, un videojuego chulísimo del que me muero de ganas de hablar, un platinazo del que quiero presumir, un artículo en mi cabeza que necesita ser escrito, un evento alucinante cuyas fotos no merecen quedar olvidadas,... Y otras tantas cositas, como el comentario de un desconocido diciéndome que le gusta lo que hago o aquel chaval que me contagió su alegría en un día desastroso. El reconocimiento de los jefes, la evolución de mis trabajos y todo el esfuerzo invertido. ¿De verdad no es suficiente?

La Jero de los últimos meses diría que no o se quedaría dubitativa. Yo digo que adelante.

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